Mar 29, 2014 - POSTRES    No Comments

Torrijas Caseras

Torrijas

La torrija o torreja aparece ya documentada en el siglo XV, citada por Juan del Encina Las primeras recetas se remontan al Libro de Cozina de Domingo Hernández de Maceras (1607) y Arte de cozina, pastelería, vizcochería y conservería de Francisco Martínez Motiño (1611). La torrija era a comienzos de siglo XX muy habitual en las tabernas de Madrid y se servía con vasos de vino
Del origen de las españolas torrijas poco se sabe, o al menos con certeza, ya que unos defienden que es andalusí, otros mudéjar y la versión más coincidente es que proviene de los romanos, ya que es un dulce que se encuentra en bastantes lugares donde se asentó el antiguo Imperio, afirma a EFE el cocinero José Antonio Celada.

En Europa central están conocidas como “Arme Ritter” (caballeros pobres) en Alemania, “Pavesen” en Austria, “Fotzelschnitten” en Suiza y “bundás kenyér” en Hungría.

En Portugal se preparan las “rabanadas”, de forma muy similar a la española.

En Colombia, Chile, Ecuador y Perú se llaman “tostadas francesas”; en Guatemala se llaman “torrejas”; se prepara con un pan dulce especial el cual se le quita la corteza superior se le hace un hueco y ese migajón se mezcla con crema de leche luego se capea con huevo y se fríe y rehoga en miel preparada con panela o piloncillo hervido con canela y clavo; en la frontera norte de México “pan francés” se rellena con queso y se capea y se le pone miel de pilocillo.

En Argentina y Uruguay existe un modo sencillo de elaborar torrijas (que suelen ser llamadas en estos países “torrejas”»), según el cual se humedece con leche miga de pan común, se le da forma de bollo, se pasa este bollo por yema de huevo batida y se fríe, y luego cada bollo puede ser espolvoreado con azúcar. Es decir que es bastante parecida a la receta típica española.

En Venezuela se les solía llamar “tacones”, pero este término ya ha caído en desuso.
En Francia se prepara, con similares características, el “pain perdu” (pan perdido), si bien éste no se fríe en aceite abundante sino que se hace a la plancha, conociéndose en Reino Unido y países de habla inglesa como “French toast”.

Leche, pan, huevos y azúcar son los ingredientes básicos de cualquier torrija que se precie, a la que después se la pueden añadir otros aderezos como miel y canela a gusto.

Ingredientes -para 20 torrijas- :

  • 1 litro de leche.
  • La cáscara de una naranja y de un limón.
  • 1 ramita de canela.
  • 1 vaina de vainilla -opcional-.
  • 3 cucharadas de licor de almendra Amaretto -opcional-.
  • 3 huevos.
  • 4 cucharadas de azúcar.
  • Azúcar y canela molida para rebozar.
  • Aceite de Oliva Virgen Extra para freir.
  •  Pan para Torrijas

Tiempo de elaboración: 35 minutos

Preparación:

Ponemos a hervir la leche junto a la cáscara de naranja y limón, la ramita de canela y la vaina de vainilla, de la que habremos extraido las semillas para dar más sabor. También incluimos el azúcar y el licor. Cuando rompa a hervir, apartamos del fuego y dejamos infusionar 10 minutos.

Cortamos en pan en rebanadas. ¿Como deben ser las rebanadas? Decisión complicada, pero se basa en la tradición. Gruesas para que queden muy jugosas por dentro. Largas como la suela de la zapatilla de Iturriaga. Redondas y pequeñas para niños… A nosotros gustan rebanadas saciantes.
Colocamos las rebanadas en una fuente.

Una vez templada la leche infusionada con la naranja, limón, canela, vainilla y licor, la vertemos sobre las rebanadas del pan. Les damos unas vueltas para que se empapen bien.
Batimos los huevos y los añadimos al pan que está en remojo junto a la leche.

Calentamos el aceite, en el que iremos poniendo las rebanadas bien recaladas con mucho cuidado. Deben estar muy tiernas y corremos el riego de rotura. Freimos hasta que estén doradas.

Las sacamos a un plato con papel absorbente con el que eliminar los excesos de aceite.

Degustación

Son muy habituales en las fechas de cuaresma. Hay diferentes maneras de degustar la torrijas y cada casa tendrá su tradición. Almíbares y azúcares son los principales. Nosotros las rebozarmos por una mezcla de azúcar y canela molida después de fritas. Las dejamos enfríar para que no sienten mal en su digestión y listas para disfrutar. Mejoran al día siguiente ya que se potenciará el sabor de la vainilla y el licor de almendras. Además habrán sudado que hace que se recubran con una capita de almibar dulce y suave.

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